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viernes, 6 de febrero de 2009

El debate sobre los efectos de la redes wifi en las ciudades

A la omnipresencia de las antenas y los teléfonos móviles se suman ahora las redes wifi para acceder a internet o comunicar ordenadores y electrodomésticos entre sí. También se basan en la tecnología de microondas y las instalan las empresas privadas en sus locales, colegios, ayuntamientos, y particulares en sus casas.

De los aproximadamente 3.000 estudios realizados sobre los efectos de las microondas, la mitad confirman algún efecto negativo. Los emisores wifi domésticos, aunque su potencia es mucho menor que la de una antena de telefonía móvil, pueden causar en personas especialmente sensibles –el tres por ciento de la población, según la Organización Mundial de la Salud– dolores de cabeza, fatiga, náuseas, mareos y problemas de memoria. Algunos estudios sugieren que pueden aumentar la incidencia de cáncer, enfermedades cardiovasculares e incluso trastornos seniles de aparición precoz.

El profesor Leif Salford de la Universidad de Lund (Suecia), ha mostrado su preocupación por el efecto que las redes wifi puedan tener sobre los niños, cuyo cráneo es aún sensible y su sistema nervioso está en desarrollo. En Austria, la Asociación Médica ha recomendado que no se instalen estas redes en los colegios, y el ayuntamiento de Salzburgo está considerando la posibilidad de prohibirlas. En Alemania, el partido de los Verdes ha pedido al gobierno que se investiguen los efectos a largo plazo de las redes inalámbricas y, mientras, que se promuevan tecnologías basadas en cables e infrarrojos. En el Reino Unido, Willliam Stewart, presidente de la Agencia de Protección Sanitaria y director de un importante estudio sobre telefonía móvil, ha manifestado que se debe tener precaución con las redes wifi.

Utilización prohibida
En algunos países han tomado ya medidas estrictas. La Universidad Lakehead, en Ontario (Canadá), por ejemplo, ha eliminado el uso de la tecnología wifi en amplias zonas del campus. Según el rector, “las microondas causan cambios de conducta, alteran las funciones cognitivas, activan la respuesta de estrés e interfieren con las ondas cerebrales”.


Muchos de los expertos que sospechan sobre los riesgos de las microondas advierten que puede repetirse el caso del tabaco y que se tomarán medidas con un siglo de retraso. Quizá ocurrirá cuando se establezcan nuevas tecnologías más seguras y rentables que las microondas. De hecho, ya existe la posibilidad técnica de crear redes interiores basadas en infrarrojos (como los que utilizan los mandos a distancia de la televisión). Sólo hay que tener paciencia.

Fuente: majemajestadasuspies.blogspot.com