Según un estudio de la Facultad de Psicología de la UNED, el 4,2% de los jóvenes que disponen de conexión a la Red en su habitación sufre problemas derivados del abuso de Internet que precisaría atención clínica. El 25% de los jóvenes padece problemas de relación social asociado al uso que realizan de Internet.
El estudio «Uso de Internet entre los jóvenes» publicado por la Facultad de Psicología de la UNED se ha realizado en 300 familias con jóvenes usuarios de Internet que tienen entre 12 y 21 años y disponen de acceso a la Red durante las 24 horas desde su dormitorio o cuarto de estudio.
Los jóvenes y padres fueron sometidos al Test de Adicción a Internet creado para detectar conductas problemáticas e investigar sobre el abuso y sus consecuencias, desarrollado por la experta en adicciones estadounidense, Kimberly Young.
Los datos muestran también que el 25% de los jóvenes padece con frecuencia problemas de relaciones asociados al uso que realizan de Internet.
La autora del estudio, Amaia Lasa, explica que el porcentaje de jóvenes adictos a Internet aumenta entre adolescentes de entre 12 a 15 años «porque son los que más tiempo pasan en casa».
Las principales consecuencias de la adicción son ansiedad o tristeza cuando no se está conectado, pérdida de sueño, menor rendimiento escolar, negativa a realizar otras actividades y tendencia al aislamiento «que conlleva también una pérdida de calidad de vida, de relaciones familiares y sociales», ha apuntado la profesora.
Un alto porcentaje de los padres no es consciente de los problemas del uso excesivo de Internet debido a «que ambos trabajan fuera de casa y el control sobre Internet no es directo, pero sobre todo por la falta de información sobre los peligros que conlleva», ha añadido Amaia Lasa.
«Internet por sí solo no engancha», ha explicado la autora, «los jóvenes con un problema de adicción real, generalmente provienen de familias desestructuradas, presentan dificultades para las habilidades sociales o sufren algún problema de control de impulsos».
El camino para evitar estas conductas abusivas comienza con «la negociación, nunca con la prohibición», ha destacado Lasa, y con la información sobre Internet y las comunidades virtuales «porque el adolescente debe saber cómo funcionan y lo que se esconde detrás de las aplicaciones que usa».
El estudio muestra además que los padres evalúan este tipo de conductas como menos frecuentes en las chicas, diferencia entre géneros que no se observa en la percepción que los jóvenes tienen sobre su conducta.
Fuente: lavozdegalicia.es
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miércoles, 4 de febrero de 2009
miércoles, 17 de diciembre de 2008
El 10% de los menores catalanes está enganchado a Internet
¿Cómo distinguir entre el cada vez mayor uso de Internet como indispensable herramienta de nuestros días y la adicción? Cerca de 125.000 niños catalanes de hasta 18 años, un 10% pueden ser adictos a las nuevas tecnologías, entre ellas Internet. Es la estimación que hace José Antonio Larra, director médico del Sagrat Cor de Martorell y psiquiatra.
Larraz alerta que estas "recientes" adiciones afectan a gente "normal", es decir, sin ningún tipo de trastorno, y que cada vez abarcan a una parte más numerosa de la población. De todas formas, hay algunos factores de riesgo que pueden desencadenar en una adicción.
¿Afición o adicción?
¿Cómo saber si nos gusta pasar horas con la consola, internet o estamos enganchados? Para el Dr. Larraz se trata de un límite complicado que resume con el enunciado "afición o adicción". Así, un aficionado, por ejemplo, a la consola disfruta delante de la pantalla pero puede dejar este hábito cuando quiera. Es decir, con la afición la persona controla la situación. En cambio, nos puede hacer pensar que tenemos un problema de adicción cuando no somos capaces de dejar lo que estamos haciendo o cuando lo dejamos pero esto nos genera sufrimiento e incluso ansiedad. Estas adicciones se traducen en un pensamiento obsesivo, desinterés por otras actividades y, sobre todo, una alteración de la vida cotidiana.
Un año de tratamiento
Una vez detectado el problema, paso que en muchos casos hace la familia del afectado, se debe empezar un tratamiento que en los pacientes del Dr. Larraz consta de dos fases. Una intervención individual y otra grupal que sirve para intercambiar experiencias con otros "adictos" que están en una fase de terapia más avanzada y que, por tanto, pueden servir de espejo en el que mirarse a los que se inician en el tratamiento. La consecuencia final es que la persona sea capaz de dejar de ser dependiente del móvil.
Con todo esto, y si la adicción tiene que ver con "aspectos de la cultura general del consumismo y no con un trastorno de la personalidad" los resultados se empiezan a ver pronto. Y se podrá hablar de curación en aproximadamente un año. Pero Larraz subraya la importancia de la educación para no engancharse o para no volver a recaer.
Fuente: lavanguardia.es
Larraz alerta que estas "recientes" adiciones afectan a gente "normal", es decir, sin ningún tipo de trastorno, y que cada vez abarcan a una parte más numerosa de la población. De todas formas, hay algunos factores de riesgo que pueden desencadenar en una adicción.
¿Afición o adicción?
¿Cómo saber si nos gusta pasar horas con la consola, internet o estamos enganchados? Para el Dr. Larraz se trata de un límite complicado que resume con el enunciado "afición o adicción". Así, un aficionado, por ejemplo, a la consola disfruta delante de la pantalla pero puede dejar este hábito cuando quiera. Es decir, con la afición la persona controla la situación. En cambio, nos puede hacer pensar que tenemos un problema de adicción cuando no somos capaces de dejar lo que estamos haciendo o cuando lo dejamos pero esto nos genera sufrimiento e incluso ansiedad. Estas adicciones se traducen en un pensamiento obsesivo, desinterés por otras actividades y, sobre todo, una alteración de la vida cotidiana.
Un año de tratamiento
Una vez detectado el problema, paso que en muchos casos hace la familia del afectado, se debe empezar un tratamiento que en los pacientes del Dr. Larraz consta de dos fases. Una intervención individual y otra grupal que sirve para intercambiar experiencias con otros "adictos" que están en una fase de terapia más avanzada y que, por tanto, pueden servir de espejo en el que mirarse a los que se inician en el tratamiento. La consecuencia final es que la persona sea capaz de dejar de ser dependiente del móvil.
Con todo esto, y si la adicción tiene que ver con "aspectos de la cultura general del consumismo y no con un trastorno de la personalidad" los resultados se empiezan a ver pronto. Y se podrá hablar de curación en aproximadamente un año. Pero Larraz subraya la importancia de la educación para no engancharse o para no volver a recaer.
Fuente: lavanguardia.es
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La clave para evitar riesgos en Internet es "regular el tiempo"
"Internet tiene más beneficios que problemas" para Carlos Pajuelo, profesor de Psicología social de la Universidad de Extremadura, y miembro del departamento de Atención Temprana de la Consejería de Educación. Admite, sin embargo que se dan, más que adicciones, abusos, por ejemplo, de las redes sociales como Messenger o Facebook. La clave para evitar este abuso, asegura,La clave para evitar riesgos en Internet es "regular el tiempo".
- Trabaja con niños en atención temprana y enseña a jóvenes de la universidad, ¿percibe cómo maduran cuando se los vuelve a encontrar a los pocos años?
- Creo que es un privilegio dar clase en la Universidad porque la inmensa mayoría está motivada. En la Universidad es distinto porque participas con tus alumnos y reflexionas con ellos, ya que la asignatura que imparto, sicología social, tiene que ver con su propio comportamiento cotidiano, sobre cómo conocemos a la gente, por qué hay personas que no caen bien o mal o sobre el enamoramiento, que es uno de los temas que más les gusta. En mi caso, ayudo a los alumnos a que hagan reflexiones sobre su propio comportamiento.
- ¿Se diferencian mucho sus alumnos de ahora respecto a los que tenía en los años noventa cuando todavía no disponían de internet?
- Yo soy un optimista y mi observación es que cada curso los alumnos que llegan son mejores que los del año anterior. Internet ha supuesto un avance espectacular para ellos y para los profesores porque facilita alcanzar los contenidos. Hace diez años hacían más trabajo de búsqueda de información, que sólo estaba en los libros. Ahora este tipo de trabajos quedarían obsoletos, ya que con dos herramientas, que son copiar y pegar, se hace un trabajo. Ahora el reto es buscar la información más actualizada y en este sentido para mí internet es una revolución y un avance. Tiene más virtudes y beneficios que problemas, otra cosa es que sólo hablemos de los problemas.
- Esta semana daba usted una charla en el instituto Castelar de Badajoz titulada '¿Se puede vivir sin messenger? La adicción a las nuevas tecnologías', ¿qué cuenta?
- Mi mensaje con los alumnos y también con los padres es que internet es una herramienta positiva que nos ayuda a desarrollarnos, aunque también tenga limitaciones o desemboque en situaciones peligrosas, pero las mismas que puede conllevar conducir un coche si no se usa bien. En nuestra sociedad si unos adolescentes graban un vídeo con una pelea y la cuelgan en internet o la difunden de otro modo, esto es más noticia que si unos alumnos han sido capaces de identificar qué ríos pasan por su comunidad. Sólo trascienden las cosas malas, pero te aseguro que con internet se aprenden más cosas buenas que malas.
Regular el tiempo
- O sea, que el título es más una provocación que un reflejo de la realidad...
- Claro. Yo cuando les hablaba a estos alumnos les preguntaba ¿cuántos tienen móvil? y se reían porque tienen todos. ¿Y cuántos lo tienen apagado? Y resulta que todos lo tenían encendido aunque silenciado. ¿Qué pasa? Que se trata de una herramienta de comunicación. Lo que le ocurre a los alumnos es que con un simple toque se hacen presentes. Nosotros antes pensábamos en nuestros amigos o en nuestras parejas, pero es que ahora además dándole un toque a alguien le estás diciendo 'pienso en ti'. Es normal que aprovechen estas cosas.
- Los datos de usuarios de redes sociales como tuenti o facebook son abrumadores, con un tiempo de uso medio de sus páginas de cuatro horas al día, ¿ha analizado este fenómeno?
- Las redes sociales están ahí y juegan un papel importante de socialización. Los adolescentes valoran tener sus grupos de referencia y poderse comunicar. Ellos están orgullosos de estar en una red social con cientos de personas que consideran sus amigos. Lo que ocurre que que generan afición, que no hay que confundir con adicción, aunque en algunos casos sí con abuso. Es su mundo particular, para ellos es gratificante estar ahí. Además, se sienten al margen del control de los progenitores. Yo doy charlas a los padres sobre este tema y les hago ver que no que es peligroso sino que quizás les quite tiempo para hacer otras cosas. En cualquier caso, los mayores deben aprender a comprender por qué este mundo de internet es tan llamativo para sus hijos. Y les pongo como ejemplo por qué en los hogares de la tercera edad cuando ponen conexión a internet la sala se llena porque todos disfrutan chateando y es que te aportan muchas cosas positivas. La clave es regular el tiempo.
- ¿Les preocupa a los padres no tener control sobre qué hay en la pantalla del ordenador de su hijo?
- Claro porque la información que a veces se da es peligrosa. Y es cierto que a veces se dan situaciones de peligro, pero igual que en la calle porque los seres humanos no somos todos bondadosos. La solución es informar a los hijos, que quieren tener su propia vida y no ser controlados. Es decir, hay que comunicarles que no toda la gente que chatea o están en las redes sociales son quienes dicen ser porque internet permite el engaño. Sólo hay que estar atentos y el padre debe decirle que si conocen a alguien que les gusta mucho no tiene que mandarle fotos o darle datos personales, pero no coartarle el uso o sentarte detrás para leer con quién hablan porque entonces empezarán a ocultar cosas.
- ¿Qué otras cuestiones preocupan hoy día a los padres en las charlas que usted les da?
- Hay una situación paradójica. Los padres actuales son los que están más preocupados por la educación de sus hijos, están muchos más formados porque hay material que da información sobre estrategias para ayudar a los hijos, desde manuales a programas de televisión. Pese a esto, esos mismos padres tienen más miedo que nunca. Antes no habían tantos temores y la cosas discurrían de forma natural. Yo creo que se debe al hedonismo y a que no queremos que nuestros hijos sufran, por eso cualquier contratiempo académico o personal de nuestros niños lo vivimos como una tragedia, no como algo normal en niños que se están desarrollando. El problema es que los padres quisiéramos que nuestros hijos se comportaran como si tuviesen 30 años. El otro problema es la comparación. Los mayores decimos constantemente 'es que antes ...' Y no se puede comparar a los niños de ahora con los niños de antes porque la sociedad de ahora no es la de antes. Ahora, como antes, hay ventajas y desventajas, pero yo me atrevo a decir que ahora son mayores las ventajas.
- Sostiene usted que los padres de ahora son los que más se preocupan por sus hijos, en contra de otro discurso basado en que si el padre y la madre trabajan el niño pasa más tiempo solo, ¿qué opina?
- Esto es una realidad, pero cuando nuestras madres no trabajaban y estaban en casa nosotros estábamos en la calle, no bajo la estricta supervisión de ellas. Lo ideal sería estar todos juntos cuantas más horas mejor, pero es que la sociedad impone reglas a las que hay que adaptarse y esta sociedad no es peor ni mejor, es diferente.
- ¿Van muchos niños al sicólogo?
- Sí, claro, pero es bajo la siguiente óptica: en cuanto un hijo presenta un problema queremos solucionarlo con urgencia, como si fuera un problema de fontanería, pero es que los niños en su desarrollo presentan situaciones conflictivas. Los padres deben confiar en que la educación es una tarea que sembramos hoy para recoger en el futuro y hay que prepararles para cuando sean adultos.
Fuente: hoy.es
- Trabaja con niños en atención temprana y enseña a jóvenes de la universidad, ¿percibe cómo maduran cuando se los vuelve a encontrar a los pocos años?
- Creo que es un privilegio dar clase en la Universidad porque la inmensa mayoría está motivada. En la Universidad es distinto porque participas con tus alumnos y reflexionas con ellos, ya que la asignatura que imparto, sicología social, tiene que ver con su propio comportamiento cotidiano, sobre cómo conocemos a la gente, por qué hay personas que no caen bien o mal o sobre el enamoramiento, que es uno de los temas que más les gusta. En mi caso, ayudo a los alumnos a que hagan reflexiones sobre su propio comportamiento.
- ¿Se diferencian mucho sus alumnos de ahora respecto a los que tenía en los años noventa cuando todavía no disponían de internet?
- Yo soy un optimista y mi observación es que cada curso los alumnos que llegan son mejores que los del año anterior. Internet ha supuesto un avance espectacular para ellos y para los profesores porque facilita alcanzar los contenidos. Hace diez años hacían más trabajo de búsqueda de información, que sólo estaba en los libros. Ahora este tipo de trabajos quedarían obsoletos, ya que con dos herramientas, que son copiar y pegar, se hace un trabajo. Ahora el reto es buscar la información más actualizada y en este sentido para mí internet es una revolución y un avance. Tiene más virtudes y beneficios que problemas, otra cosa es que sólo hablemos de los problemas.
- Esta semana daba usted una charla en el instituto Castelar de Badajoz titulada '¿Se puede vivir sin messenger? La adicción a las nuevas tecnologías', ¿qué cuenta?
- Mi mensaje con los alumnos y también con los padres es que internet es una herramienta positiva que nos ayuda a desarrollarnos, aunque también tenga limitaciones o desemboque en situaciones peligrosas, pero las mismas que puede conllevar conducir un coche si no se usa bien. En nuestra sociedad si unos adolescentes graban un vídeo con una pelea y la cuelgan en internet o la difunden de otro modo, esto es más noticia que si unos alumnos han sido capaces de identificar qué ríos pasan por su comunidad. Sólo trascienden las cosas malas, pero te aseguro que con internet se aprenden más cosas buenas que malas.
Regular el tiempo
- O sea, que el título es más una provocación que un reflejo de la realidad...
- Claro. Yo cuando les hablaba a estos alumnos les preguntaba ¿cuántos tienen móvil? y se reían porque tienen todos. ¿Y cuántos lo tienen apagado? Y resulta que todos lo tenían encendido aunque silenciado. ¿Qué pasa? Que se trata de una herramienta de comunicación. Lo que le ocurre a los alumnos es que con un simple toque se hacen presentes. Nosotros antes pensábamos en nuestros amigos o en nuestras parejas, pero es que ahora además dándole un toque a alguien le estás diciendo 'pienso en ti'. Es normal que aprovechen estas cosas.
- Los datos de usuarios de redes sociales como tuenti o facebook son abrumadores, con un tiempo de uso medio de sus páginas de cuatro horas al día, ¿ha analizado este fenómeno?
- Las redes sociales están ahí y juegan un papel importante de socialización. Los adolescentes valoran tener sus grupos de referencia y poderse comunicar. Ellos están orgullosos de estar en una red social con cientos de personas que consideran sus amigos. Lo que ocurre que que generan afición, que no hay que confundir con adicción, aunque en algunos casos sí con abuso. Es su mundo particular, para ellos es gratificante estar ahí. Además, se sienten al margen del control de los progenitores. Yo doy charlas a los padres sobre este tema y les hago ver que no que es peligroso sino que quizás les quite tiempo para hacer otras cosas. En cualquier caso, los mayores deben aprender a comprender por qué este mundo de internet es tan llamativo para sus hijos. Y les pongo como ejemplo por qué en los hogares de la tercera edad cuando ponen conexión a internet la sala se llena porque todos disfrutan chateando y es que te aportan muchas cosas positivas. La clave es regular el tiempo.
- ¿Les preocupa a los padres no tener control sobre qué hay en la pantalla del ordenador de su hijo?
- Claro porque la información que a veces se da es peligrosa. Y es cierto que a veces se dan situaciones de peligro, pero igual que en la calle porque los seres humanos no somos todos bondadosos. La solución es informar a los hijos, que quieren tener su propia vida y no ser controlados. Es decir, hay que comunicarles que no toda la gente que chatea o están en las redes sociales son quienes dicen ser porque internet permite el engaño. Sólo hay que estar atentos y el padre debe decirle que si conocen a alguien que les gusta mucho no tiene que mandarle fotos o darle datos personales, pero no coartarle el uso o sentarte detrás para leer con quién hablan porque entonces empezarán a ocultar cosas.
- ¿Qué otras cuestiones preocupan hoy día a los padres en las charlas que usted les da?
- Hay una situación paradójica. Los padres actuales son los que están más preocupados por la educación de sus hijos, están muchos más formados porque hay material que da información sobre estrategias para ayudar a los hijos, desde manuales a programas de televisión. Pese a esto, esos mismos padres tienen más miedo que nunca. Antes no habían tantos temores y la cosas discurrían de forma natural. Yo creo que se debe al hedonismo y a que no queremos que nuestros hijos sufran, por eso cualquier contratiempo académico o personal de nuestros niños lo vivimos como una tragedia, no como algo normal en niños que se están desarrollando. El problema es que los padres quisiéramos que nuestros hijos se comportaran como si tuviesen 30 años. El otro problema es la comparación. Los mayores decimos constantemente 'es que antes ...' Y no se puede comparar a los niños de ahora con los niños de antes porque la sociedad de ahora no es la de antes. Ahora, como antes, hay ventajas y desventajas, pero yo me atrevo a decir que ahora son mayores las ventajas.
- Sostiene usted que los padres de ahora son los que más se preocupan por sus hijos, en contra de otro discurso basado en que si el padre y la madre trabajan el niño pasa más tiempo solo, ¿qué opina?
- Esto es una realidad, pero cuando nuestras madres no trabajaban y estaban en casa nosotros estábamos en la calle, no bajo la estricta supervisión de ellas. Lo ideal sería estar todos juntos cuantas más horas mejor, pero es que la sociedad impone reglas a las que hay que adaptarse y esta sociedad no es peor ni mejor, es diferente.
- ¿Van muchos niños al sicólogo?
- Sí, claro, pero es bajo la siguiente óptica: en cuanto un hijo presenta un problema queremos solucionarlo con urgencia, como si fuera un problema de fontanería, pero es que los niños en su desarrollo presentan situaciones conflictivas. Los padres deben confiar en que la educación es una tarea que sembramos hoy para recoger en el futuro y hay que prepararles para cuando sean adultos.
Fuente: hoy.es
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lunes, 24 de noviembre de 2008
El "despiste" de los padres ante los riesgos de Internet
La asociación alavesa Asajer de ayuda a la rehabilitación de jugadores, alerta del "despiste" de los padres ante los riesgos que puede tener para sus hijos el uso indebido de las nuevas tecnologías.
Asajer constata tras su trabajo de campo con escolares, progenitores y profesores, que niños y adolescentes de la provincia «abusan cada vez más» de este tipo de aparatos.
Aunque del abuso a la adicción o dependencia enfermiza hay un trecho, la asociación cree que es importante detectar el primer síntoma para prevenir la patología. Cuando los expertos de la asociación entran en contacto con adultos o padres y les explican que un niño adicto al móvil puede ser irritable, agresivo, sufrir de ansiedad y fracasar en los estudios, «se sorprenden».
De igual manera reaccionan al saber que un adicto a los videojuegos o a Internet puede llevar a pasarse el día conectado, a gastar cifras descomunales y a mentir para lograr sus metas. Y es que para padres y profesores, están más en «voga» otros problemas escolares, como el acoso o el abordaje de la sexualidad, agrega la presidenta de Asajer.
Dos son los motivos que encuentra Axpe, presidenta de Asajer, para explicar esta pasividad ante los riesgos de las nuevas tecnologías. El primero es que hace relativamente poco tiempo que su uso se ha generalizado, con lo que apenas han empezado a verse casos de adicciones. Y la segunda, es que los propios adultos hacen un mal uso de ellas.
La experta pone ejemplos claros, como el de dejar voluntariamente a los niños durante horas delante de la televisión o los videojuegos «en manos de sus ciberniñeras»; el de comprar un móvil a pequeños de 11 años o el de instalarles un ordenador portátil en sus cuartos. «De repente un día ven que sus hijos cuelgan fotografías o vídeos en Internet o les descubren chateando con desconocidos a altas horas de la madrugada y se les saltan las alarmas»,
Control es la palabra clave. Procurar que los hijos hagan un buen uso de estas tecnologías «es sencillo», relata la experta. En sus cursos enseñan a poner filtros para que los menores no puedan acceder a determinadas páginas web, a investigar en el historial de navegación y a poner límites a las horas de consumo. También sensibilizan sobre lo importante que es que el ordenador esté en el salon de estar y no en la habitación del niño o recortar el uso del móvil.
Fuente: elcorreodigital.com
Asajer constata tras su trabajo de campo con escolares, progenitores y profesores, que niños y adolescentes de la provincia «abusan cada vez más» de este tipo de aparatos.
Aunque del abuso a la adicción o dependencia enfermiza hay un trecho, la asociación cree que es importante detectar el primer síntoma para prevenir la patología. Cuando los expertos de la asociación entran en contacto con adultos o padres y les explican que un niño adicto al móvil puede ser irritable, agresivo, sufrir de ansiedad y fracasar en los estudios, «se sorprenden».
De igual manera reaccionan al saber que un adicto a los videojuegos o a Internet puede llevar a pasarse el día conectado, a gastar cifras descomunales y a mentir para lograr sus metas. Y es que para padres y profesores, están más en «voga» otros problemas escolares, como el acoso o el abordaje de la sexualidad, agrega la presidenta de Asajer.
Dos son los motivos que encuentra Axpe, presidenta de Asajer, para explicar esta pasividad ante los riesgos de las nuevas tecnologías. El primero es que hace relativamente poco tiempo que su uso se ha generalizado, con lo que apenas han empezado a verse casos de adicciones. Y la segunda, es que los propios adultos hacen un mal uso de ellas.
La experta pone ejemplos claros, como el de dejar voluntariamente a los niños durante horas delante de la televisión o los videojuegos «en manos de sus ciberniñeras»; el de comprar un móvil a pequeños de 11 años o el de instalarles un ordenador portátil en sus cuartos. «De repente un día ven que sus hijos cuelgan fotografías o vídeos en Internet o les descubren chateando con desconocidos a altas horas de la madrugada y se les saltan las alarmas»,
Control es la palabra clave. Procurar que los hijos hagan un buen uso de estas tecnologías «es sencillo», relata la experta. En sus cursos enseñan a poner filtros para que los menores no puedan acceder a determinadas páginas web, a investigar en el historial de navegación y a poner límites a las horas de consumo. También sensibilizan sobre lo importante que es que el ordenador esté en el salon de estar y no en la habitación del niño o recortar el uso del móvil.
Fuente: elcorreodigital.com
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